Palabras. Proyecto Demolición Construcción. Centro Cultural España Córdoba.

“la espera de la letra que juega a ser una palabra

y apenas es renglón de lápiz negro y silencio”

(Paula Oyarzábal)

Trabajar con un silencio que no es ausencia, sino presencia.
Lo que aparece allí cuando callo, “la sensación del silencio”.
Así surgió un texto y la decisión de reescribirlo íntegramente una vez por semana.

Frases como “calladita no es igual a muda”; “callar (abstenerse)”;

“te regalo mi silencio”; “un silencio, que sabe a voces”;

“Desnuda” (confesiones de forma); “de todos, eres el que prefiero”;

“sinceramente tuya” (serie: mentiras comunes);

(después de la demolición) el sonido del polvo al caer,

(me mudo); (afuera llueve); “Un mimo, los mimos” (degustación de silencios),

“encestar la bola” (variadas formas de la felicidad); etc. se repitieron una y otra vez

en veintidós cuadernos amarillos de tapas duras y hojas blancas.

Reproducir la misma bitácora, de modo manual y seriado.

Veintidós escritos que son (casi) un mismo texto.
Veintidós cuadernos Rivadavia, cada uno, una bitácora.
Reescribir: ¿volver a escribir? ¿Revivir la confesión intimista de la primera vez?
Repetir, hacer de nuevo ¿tomos de lo mismo?

Cada ejemplar, una reproducción de la primera.

Un igual, ¿su doble?

¿Cada una, una versión de su autora?