En mi obra pictórica trato de volver a pensar el mundo de lo perceptible indagando a través de la pintura sus posibilidades. Partiendo de este concepto  abordo el plano bidimensional y/o la relación de  un cuadro con otro y con su conjunto. Así surgen del juego entre el color y la mancha espacios donde percibir lo que no puede ser dicho. Lo informe, lo extraño, lo no unívoco, lo disonante y lo ambiguo.

En el proceso “Clases del silencio” me interesa
trabajar lo que aparece allí donde uno se calla,
las clases o formas que puede tomar el silencio,
el sujeto en un  escenario silencioso,
la contemplación o la imagen como formas del silencio.

Un silencio que no es ausencia,
-la sensación del silencio-
la sumatoria de lo dejado allí a través del tiempo.

Detener la mirada sobre la carga matérica,

lo minúsculo y el azar en esas pequeñas marcas.
El silencio aparente, la densidad de la forma y la materia
y la transformación como huella del tiempo.

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