A. Monguzzi es una persona ficticia, en la cual nos inmiscuimos creando sus emociones, expectativas y mañas particulares, sumando algunas nuestras y dando forma a algo diferente.

Proponemos mirar a este personaje a través de la creación in situ de un espacio en el que éste habita. No pretendemos una lectura unilateral, homogénea o descriptiva sino más bien cierta ambigüedad e imprecisión del mismo.

El espacio tendrá la forma de un taller de arte y se articulará a partir de diálogos y pautas creadas por los integrantes del proyecto vía Internet.

Concretamente realizaremos una instalación/ambientación dentro de unos de los sitio periféricos del museo, el cual posee características particulares que no coinciden con el cubo blanco expositivo típico. Estas particularidades serán tenidas en cuenta e incluso reinterpretadas en la búsqueda de recrear un espacio de alguien que no está, pero acaba de irse o está por llegar.

Al espectador se lo invita a participar de un espacio con un velo de cotidianeidad, éste se encontrará con un recorrido más vinculado a un ámbito íntimo-personal que a la solemnidad propuesta por las salas de un museo.

La obra se acerca al visitante con un vestido de realidad y poesía: el taller de A. Monguzzi no es más que una forma de mostrar la vulgaridad y la particularidad  que tienen estos pequeños centros de elaboración estética, que conjugan la adaptabilidad y las ambiciones de producción, las posibilidades concretas y los deseos, los cruces de sentido y la reflexión, determinando factores sumamente importantes en la obra de un productor visual.

Responsables del acto uno :Eugenia González Mussano, Cecilia Nazareno, Iván Vianello, Sofía Watson.

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